Australia dio un paso al frente en la Organización Mundial de Comercio (OMC), en el caso de los aranceles chinos a las importaciones de cebada australiana en una señal de que la tensión entre los dos países está lejos de calmarse.
En diciembre 2020, Australia solicitó una celebración de consultas con China en el marco del mecanismo de solución de diferencias de la OMC acerca de los derechos antidumping y compensatorios impuestos por China a las importaciones de cebada procedente de Australia.
El ministro de Comercio australiano, Dan Tehan, explicó que se solicitará a la OMC que abra un panel de resolución de controversias para estudiar esta situación comercial, un paso más en el proceso de declarar ilegales estas tasas arancelarias.
Tehan recalcó que la decisión de Pekín de tasar las importaciones de este cereal con aranceles del 80% había paralizado en la práctica las ventas de cebada de Australia a China.
Cabe mencionar que, las ventas de cebada australiana a China representaban unos 1,000 millones de dólares al año, del cual, el cereal se usa fundamentalmente para producir cerveza.
Australia se encuentra abierta a negociar con China para encontrar una solución a la disputa, sin embargo, China ha suspendido este tipo de dialogo económico con Australia.
Por otra parte, las autoridades chinas argumentan que los productores australianos se benefician de subsidios importantes del gobierno y pueden vender el cereal a un precio muy competitivo, lo cual afecta a los agricultores locales.
China ha tomado en los últimos meses medidas económicas de represalia contra más de una decena de productos australianos, como cebada, carne de vacuno y vino, así como también se sumo a la lista, mineral de hierro, cuyas exportaciones son vitales para la economía australiana.
Desde 2018, las relaciones bilaterales comenzaron a deteriorarse, cuando Australia excluyó al gigante chino de las telecomunicaciones Huawei de la construcción de la red 5G argumentando que sería un riesgo para la seguridad nacional.
La situación detonó en 2020 luego de que el primer ministro australiano, Scott Morrison, se sumase a Washington para exigir una investigación internacional sobre los orígenes de la pandemia de Covid-19, cuyos primeros casos se detectaron a finales de 2019 en China.

