El Agente Aduanal
“La aduana vigila el punto de entrada, pero los agentes aduanales somos quienes, en nombre del Estado, implementamos en la operación diaria la política fiscal, la política industrial y la política comercial del país. Aplicamos la política fiscal al determinar correctamente la base gravable de las mercancías, calcular y enterar los impuestos al comercio exterior, el IVA y las contribuciones correspondientes, asegurando que el Estado recaude lo que en derecho le corresponde. Ejecutamos la política industrial al verificar el cumplimiento de regulaciones y restricciones no arancelarias, permisos, cuotas, reglas de origen y programas de fomento, garantizando que las mercancías importadas o exportadas se alineen con los objetivos de desarrollo productivo, protección de sectores estratégicos y cadenas de valor nacionales. Y materializamos la política comercial al aplicar correctamente los tratados internacionales, preferencias arancelarias, medidas de defensa comercial y compromisos multilaterales, permitiendo que el comercio exterior fluya de manera legal, ordenada y competitiva. Así, cada despacho aduanero no es solo un trámite: es la ejecución concreta de las decisiones económicas del Estado mexicano”.
En el comercio internacional actual, la aduana no empieza en la frontera. Comienza mucho antes gracias a la confianza que deposita en un especialista que opera desde la iniciativa privada, para garantizar la veracidad de la información que se declara de las mercancías, los impuestos que se deben pagar, las regulaciones que hay que cumplir y los tratados que se deben aplicar en cada operación de comercio exterior. Ese especialista es el agente aduanal. “Todo lo que está sucediendo previo a la llegada de las mercancías a las aduanas, el envío de la información, el pago de los impuestos, la vigilancia del cumplimiento de las regulaciones y la operación de los tratados comerciales están operándose en la iniciativa privada por medio de un especialista llamado agente aduanal, haciendo que el proceso sea eficiente para los importadores y exportadores, y por otro lado, vigilando que todas las normas se cumplan, siendo un ente fiscalizador, coadyuvante de la autoridad”.
En un entorno marcado por cambios en la política comercial global, mayor escrutinio regulatorio y nuevas exigencias normativas, como las derivadas de la reciente reforma a la Ley Aduanera en México, su papel no solo se mantiene vigente, sino que se vuelve indispensable. El cambio del modelo económico global, de una lógica de apertura y facilitación comercial a una etapa de acuerdos bilaterales y mayor seguridad fronteriza, ha elevado la relevancia técnica de la figura porque hoy los gobiernos exigen declaraciones aduaneras sustentadas en conocimiento especializado, trazabilidad de la información y un entendimiento profundo de las leyes y tratados que regulan el comercio exterior. “En el agente aduanal convergen dos conceptos fundamentales de las aduanas modernas: facilitación y control. Esa combinación no puede lograrse de manera aislada. No es responsabilidad del importador ni del exportador dominar la técnica aduanera, ni la autoridad puede esperar a la llegada de la mercancía para iniciar la interacción, por lo que el agente aduanal es el elemento que articula el sistema y asegura que las reglas del juego se cumplan. Además, tiene la capacidad, por su conocimiento técnico, de cumplir con el marco legal y los objetivos de la autoridad aduanera, impulsando al mismo tiempo la competitividad y la seguridad jurídica de las empresas importadoras y exportadoras”.
Reconociendo la trayectoria
Hablar de Alejandro Ramos Gil es hablar de un líder estratégico en el sector aduanero que muy pronto entendió que el comercio exterior no se consolida únicamente desde la operación diaria, sino desde la ley, la organización gremial, el conocimiento y la responsabilidad social. Su trayectoria es la de un profesional que convirtió su vocación en causa y su causa en el fortalecimiento de instituciones que velan por la transformación de las aduanas en México y el mundo.

Nuevo Laredo: donde nace la vocación
Alejandro Ramos Gil nació en Nuevo Laredo, Tamaulipas, una ciudad que vive en todo sentido el comercio exterior y donde la aduana no es solo una actividad económica, sino parte de la identidad cultural. “Quien crece aquí entiende desde joven que México se conecta con el mundo a través de sus aduanas”, ha dicho en más de una ocasión. Abogado de formación, con maestría en Derecho Internacional, en el Colegio de Leyes de Washington “The American University”, y estudios de posgrado en Negociaciones e Impuestos, en la Escuela de Leyes de la Universidad de Harvard, encontró muy pronto en el Derecho Aduanero un territorio natural para unir su pasión jurídica con la dinámica del comercio internacional. El 12 de septiembre de 1990 obtuvo su patente como agente aduanal, dando inicio a una carrera profesional que se distinguiría por una constante: la búsqueda de certeza jurídica para el gremio y la trascendencia del conocimiento aduanero como legado a las nuevas generaciones, incluso más allá de nuestra frontera.
El compromiso gremial: servir desde la organización
Su incursión en la representación de los intereses de los agentes aduanales fue temprana. En 1996 ya participaba como prosecretario de la Asociación de Agentes Aduanales de Nuevo Laredo. Un año después, dio el salto a la Confederación de Asociaciones de Agentes Aduanales de la República
Mexicana (CAAAREM), iniciando un recorrido que lo llevaría a ocupar los cargos más relevantes del organismo. Desde sus primeras responsabilidades en el Comité Ejecutivo Nacional, Ramos Gil se especializó en un terreno complejo pero estratégico: la Comisión Legislativa. Ahí comenzó a construir un perfil que lo distinguiría en adelante: el del agente aduanal que dialoga de tú a tú con el Poder Legislativo y el Ejecutivo, con argumentos técnicos, jurídicos y una comprensión profunda de la operación real de las aduanas.
Presidente de CAAAREM: unidad, ley y reposicionamiento
En julio de 2003, en el marco del LXIV Congreso Nacional, Alejandro Ramos Gil fue electo Presidente de CAAAREM para el periodo 2003–2005. Su presidencia se caracterizó por tres ejes fundamentales:
- Reposicionar al agente aduanal como actor clave del comercio exterior.
- Fortalecer la seguridad jurídica de la profesión.
- Modernizar la operación aduanera con base en desarrollos tecnológicos y la modernización del marco legal. Durante su gestión, CAAAREM mantuvo una relación directa y constante con el Presidente de la República, con el Secretario de Hacienda, el SAT, legisladores y organismos empresariales. No se trataba solo de presencia institucional, sino de incidencia real a favor del sistema aduanero.
Logros que marcaron época
Bajo su liderazgo se consolidaron avances que hoy forman parte estructural del sistema aduanero mexicano:
- Cambio de percepción de la industria nacional y los organismos empresariales que dejaron de ver al agente aduanal como parte del problema del contrabando y lo sintieron como un verdadero aliado estratégico en la lucha contra las malas prácticas y el comercio ilegal.
- Reducción drástica de los procedimientos jurídicos en contra de los agentes aduanales, fortaleciendo la cultura preventiva en lugar de la correctiva en materia de seguridad jurídica.
- Impulso decisivo a la digitalización, incluyendo la firma electrónica y el control electrónico de regulaciones y restricciones no arancelarias.
- Consolidación del Prevalidador de CAAAREM, una de las herramientas tecnológicas más relevantes del comercio exterior hoy en día.
- Diversas certificaciones que posicionaron a CAAAREM como un organismo moderno, profesional y orientado a resultados.
A ello se sumó una intensa actividad de cabildeo legislativo, que permitió llevar a cabo reformas a la Ley Aduanera y promover cambios que equilibraran la fiscalización con la facilitación del comercio.

Proyección Internacional: México en el mundo. Presidente de ASAPRA
Alejandro Ramos Gil entendió que el agente aduanal mexicano debía tener voz más allá de las fronteras. Siempre impulsó la participación de CAAAREM en organismos internacionales como la IFCBA, ASAPRA, OMC, OMA y APEC. Después fue Presidente de ASAPRA en el 2006 y promovió una agenda académica y política regional para fortalecer la figura del agente aduanal y el comercio exterior en América Latina. En foros internacionales, defendió la experiencia mexicana como un modelo de profesionalización y corresponsabilidad con la autoridad.
Velando siempre por el trabajo conjunto entre el sector privado y las aduanas. “Comenzamos a vivir, especialmente con el TLCAN,que los marcos jurídicos internacionales de caráctervinculante, como los de la OMC, podían cambiar el panorama de nuestra profesión por completo y que era prácticamente imposible ejercer una defensa sólida ante los instrumentos legales internacionales desde nuestras Cámaras u organismos nacionales, por lo que teníamos que trabajar desde una Cámara internacional que nos representara y que fuera estratégica para luchar por nuestros derechos y los de nuestros países. Un organismo capaz de librar batallas históricas, relevantes como la que se estaba librando en la OMC promovidas por el cabildeo internacional de empresas de envíos exprés, así como todo aquello que afectara nuestra actividad vulnerara la seguridad de nuestras naciones”.
“En eso centré mi mensaje inaugural del Primer Encuentro Iberoamericano de Derecho Aduanero en el 2005 que se celebró en Guadalajara, México. El terreno de juego cambiaba completamente y teníamos que estar listos para enfrentar esos desafíos. Teníamos que estar presentes en esos espacios internacionales gubernamentales, abanderando al sector privado organizado también de manera internacional, para que los temas aduaneros tomaran la prioridad debida en la agenda de trabajo”.
“Yo me hice Agente Aduanal en 1990, justo después ya estábamos en México en la dinámica de la negociación del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, por lo que prácticamente me tocó lidiar, a diferencia de otras generaciones, no solo con el marco legal nacional de mi país, sino con el marco legal internacional, ese fue mi ADN como Agente Aduanal. Por ello, cuando encuentro el espacio en ASAPRA y me doy cuenta que es un lugar legítimo, con historia, donde se construyen amistades sólidas, que defienden los mismos intereses, existe una pasión por las aduanas y hay un cariño inmenso de servir a sus países, dije: esta es la Cámara donde yo debo de participar”.
“A partir del 2007 en Panamá, destacaría el poder de convocatoria que tenía ya ASAPRA entre casi todos los Directores Generales de Aduanas de América y la participación de los funcionarios de la OMA, ya sea del Secretario General, Kunio Mikuriya o el Secretario General Adjunto, Sergio Mujica.
Esto nos comenzó a posicionar en la agenda internacional y a darle fuerza a la figura del agente aduanal como un experto interesado en el desarrollo del comercio mundial”. “Empezamos a interactuar con la OMA en algunos foros para el tema del Marco SAFE que nació en el 2005, específicamente impulsando y promoviendo la figura del Operador Económico Autorizado. Los Agentes Aduanales fuimos los primeros en certificarnos y en buscar que los importadores lo hicieran para tener una cadena mucho más segura y mucho más confiable”. “Hicimos un Acuerdo de Cooperación con la OMA que se llamó la Declaración de Sao Paulo, que firmamos con el Dr. Kunio Mikuriya, y en la que nos comprometíamos los agentes aduanales a promover los esfuerzos de la OMA para modernizar los sistemas aduaneros del mundo. Sumando de lleno al sector privado como parte fundamental de las políticas de la Organización Mundial de Aduanas”. “Logramos que en la OMA se institucionalizara esta relación abriendo mesas de diálogo y trabajo para distintos temas. Difundimos reformas del sistema armonizado, valoración aduanera, intercambio de información, tecnologías de la información, mejores prácticas en las aduanas, índice de competitividad, etc. Todo se discutía en ASAPRA y lo llevábamos a la OMA. Y subimos incluso temas de integridad y ética a la agenda internacional, que tenían que ver con la autorregulación de los agentes aduanales”. “Mi presidencia duró 6 años y tuve la fortuna de cerrarla con un foro en la Organización Mundial de Aduanas y la organización de un Encuentro Internacional de Derecho Aduanero en esta casa de Bruselas.
En este tiempo pudimos reposicionar a los agentes aduanales con sus autoridades nacionales y con la OMA; fortalecimos la profesión en ese ámbito, impulsamos la figura del Operador Económico Autorizado, rompimos con el mito de que los agentes aduanales éramos los que nos oponíamos a la modernización aduanera, abrimos grupos de trabajo entre el sector privado y el sector público en las aduanas de la región y en la OMA y creamos una sólida cultura del Derecho Aduanero a través de la Academia”. “En otras palabras vivimos un relanzamiento de ASAPRA que le dio fuerza y que nos abrió las puertas de muchos foros internacionales que supimos aprovechar a favor de los agentes aduanales y de las aduanas de la región”, menciona Ramos Gil.
El conocimiento como legado: IIFA y Academia Internacional
Si algo distingue a Alejandro Ramos Gil es su convicción de que sin conocimiento no hay futuro en el sector. De esa visión surgió su liderazgo en el Instituto Internacional de Formación Aduanera (IIFA) que presidió, impulsando los trabajos de investigación en Derecho Aduanero en México, junto con el Dr. Andrés Rohde Ponce. En esa etapa se celebraron tres Encuentros Iberoamericanos de Derecho Aduanero (Guadalajara, Montevideo y Barcelona) que fueron auspiciados por CAAAREM, ASAPRA y el IIFA. “Siendo presidente de ASAPRA me propuse construir conocimiento, difundirlo y promoverlo: no teníamos en nuestro organismo ni el presupuesto ni los espacios en las Cámaras nacionales para contar con un brazo investigador; había sí mucha capacitación sobre los instrumentos nacionales e internacionales, pero nadie documentaba qué era lo que tenía mayor impacto en las legislaciones y si esas legislaciones tenían realmente fundamento jurídico apropiado. Por lo que fue decisivo impulsar la fundación de la Academia Internacional de Derecho Aduanero”. Y nuevamente con el Dr. Andrés Rohde Ponce a la cabeza, en el 2007, fundamos la Academia Internacional de Derecho Aduanero que nos ayudaría como referencia internacional en los procesos legislativos de todos los países, al entender la función y el valor de las aduanas y de los agentes aduanales, aportando conocimiento técnico y especializado a la discusión y a los procesos de modernización”.

Responsabilidad social: la otra aduana: Fundación de Agentes Aduanales
En 2004, Alejandro Ramos Gil constituyó la Fundación de Agentes Aduanales para la Asistencia Infantil (FAAPAI), convencido de que el gremio debía devolver a la sociedad parte de lo que recibe. Desde entonces ha sido presidente de su Consejo. A lo largo de más de dos décadas, la Fundación de Agentes Aduanales para la Asistencia Infantil ha cambiado el rumbo de miles de historias que, de otra manera, habrían estado marcadas por la carencia y la falta de oportunidades. A través de programas enfocados en educación, salud y atención integral, la Fundación ha acompañado a niñas y niños que nacieron en contextos de alta vulnerabilidad, brindándoles acceso a tratamientos médicos, apoyo escolar y condiciones mínimas de bienestar. En muchos casos, no solo se ha transformado la vida de un menor, sino la de familias enteras que encontraron respaldo, esperanza y una red de apoyo donde antes solo había desesperanza.
Para Alejandro Ramos Gil, la FAAPAI representa la dimensión más profunda del sentido social de la profesión aduanera. “Si algo quisiera que trascendiera de mi paso por este gremio, es la Fundación”, ha señalado en distintas ocasiones. “Es el proyecto más bonito, el que más huella ha dejado en mi vida profesional y personal. Ojalá permanezca vigente toda la vida de nuestra profesión, porque ahí está la otra aduana: la que no revisa mercancías, pero cuida personas; la que no recauda impuestos, pero genera futuro y esperanza en los niños de México”. Con esa convicción, la Fundación se ha consolidado como un legado colectivo que demuestra que el comercio exterior también puede y debe ser una herramienta de justicia social y de transformación humana.
¿Cómo te gustaría ser recordado?
“Es pretencioso querer ser recordado, pero si alguien lo hace, me gustaría como una persona muy apasionada y comprometida con la difusión de la cultura del Derecho Aduanero y que logró aprender mucho de los líderes y la gente que me precedieron en los organismos que presidí y que me acompañaron a enfrentar estos retos. Alguien que junto a un grupo de agentes aduanales aportaron a la modernización aduanera del mundo y que siempre impulsamos el desarrollo y la prosperidad de México a través de su comercio exterior. Y por supuesto como personas comprometidas que pudimos echar a andar la FAAPAI desde donde hemos apoyado a los niños más vulnerables del país. Sin duda tuvimos muchas bendiciones a lo largo de este trayecto y soy el primer convencido de que todos los logros de mi trayectoria profesional, derivan de Dios y de su gracia que nos permitió actuar”.
Un liderazgo que trasciende cargos
Alejandro Ramos Gil no se define por los cargos que ocupó, sino por las instituciones que ayudó a construir y consolidar, así como las rutas que abrió para el sector aduanero. Su legado está en la Ley Aduanera, en la tecnología, en la capacitación, en la defensa jurídica y en la conciencia social de los agentes aduanales de México y de Iberoamérica. De hecho ese es el mayor reconocimiento a su trayectoria. Siempre velando por cuidar y fortalecer a la gran familia aduanera nacional e internacional.


