Mtra. Sandra Valeria Jiménez Medina
Socia de comercio exterior de la firma Baker Tilly México
Desde hace algunos años entramos a la era de la trazabilidad de las operaciones y le tocó su turno a las operaciones de comercio exterior. Los primeros indicios los empezamos a ver a partir de 2020-2021 cuando surgen las auditorias integrales por parte del SAT.
Este nuevo formato de revisiones implicaba no solo entregar a la autoridad el pedimento con sus documentos anexos presentados al momento del despacho, sino también se requiere la presentación de documentos relacionados con los registros contables, comprobantes de pago a proveedores, transportistas, aseguradoras, estados de cuenta bancarios, contratos, entre otros documentos. Dichos documentos son justamente los que el día de hoy forma parte integral de la Manifestación de Valor Electrónica.
Empezamos a hablar de trazabilidad de las operaciones de comercio exterior, de forma muy particular, como se integra el valor en aduanas de las mercancías.
Invariablemente, esta nueva forma de auditar, ha llevado a que las distintas áreas de la empresa tengan la interacción necesaria que permita que los costos y gastos que integran el valor de las mercancías y que forma parte de sus registros contables sean coincidente con los valores declarados en el pedimento.
En específico, a partir de la eminente entrada en vigor del nuevo formato de Manifestación de valor electrónica (MVE) y el acompañar los documentos comprobatorios de los valores ahí declarados, es claro que los importadores estarán entregando a la autoridad, la información que anteriormente era parte de sus facultades de comprobación y que hoy en día será necesaria para poder llevar a cabo la importación. Es decir, ya no es esperar a que venga un requerimiento de información por parte de las autoridades, sino que ya en cada una de las operaciones que hacemos, las empresas tendrán que acreditar efectivamente la relación contractual y los términos que tienen plasmados con cada uno de sus proveedores. La materialidad y trazabilidad de la operación se debe integrar adecuadamente y por adelantado de cada operación.
En estos meses nos hemos topado con casos donde las empresas cuentan con un contrato o acuerdo comercial con sus proveedores, o inclusive con un contrato de maquila con su parte relacionada desde hace varios años, los cuales al revisarlos para confirmar que estén dentro del marco de la normativa que marca la nueva MVE, hemos identificado contratos que ya no reflejan la operación actual de las empresas, y es justamente este tipo de situaciones que ha llevado a que las autoridades pongan especial atención a la correcta trazabilidad y materialidad de las importaciones y en general de la operación de las empresas.

