El sistema aduanero mexicano inaugura una nueva fase de conducción administrativa con la designación de Héctor Alonso Romero Gutiérrez como titular de la Agencia Nacional de Aduanas de México, en sustitución de Rafael Marín Mollinedo, quien ha sido asignado a funciones de representación federal en el estado de Yucatán. La determinación, impulsada por la administración de Claudia Sheinbaum, se produce en un momento donde la operación aduanera se consolida como uno de los principales ejes de captación fiscal, al tiempo que permanece sujeta a una observación constante por la complejidad de sus dinámicas internas y su relevancia dentro del comercio exterior.
Perfil y trayectoria profesional
La incorporación de Romero Gutiérrez a la cúspide de la ANAM introduce un perfil con marcada orientación hacia la intersección entre política pública, tecnología y gestión de sistemas complejos. Su formación como ingeniero en Desarrollo Sostenible por el Tecnológico de Monterrey, complementada con estudios de posgrado en finanzas y mercados energéticos en la Universidad de Edimburgo, configura una base académica que dialoga con su experiencia en organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo, así como en entidades del Estado mexicano, entre ellas la Comisión Federal de Electricidad. Su paso por áreas vinculadas a la transformación digital del gobierno federal lo posiciona como un operador con familiaridad en la implementación de herramientas tecnológicas orientadas a la eficiencia administrativa, donde la trazabilidad de la información y la fiscalización en tiempo real constituyen elementos decisivos.
Panorama operativo de la ANAM en 2026
La ANAM administra más de medio centenar de aduanas distribuidas en puertos marítimos, cruces fronterizos y terminales aéreas, espacios donde convergen intereses económicos de alta escala y donde la operación cotidiana exige coordinación interinstitucional. Las cifras recientes reflejan un desempeño positivo en términos de recaudación; sin embargo, estos resultados conviven con desafíos estructurales que continúan condicionando el desempeño integral del sistema. Entre ellos, la persistencia de esquemas de subvaluación y contrabando, particularmente en sectores sensibles como el energético; la existencia de redes de corrupción que operan en distintos niveles de la cadena operativa; y las limitaciones logísticas que, en determinados puntos, generan demoras con impacto directo en la competitividad de las empresas que participan en el comercio exterior. A ello se suma la participación de las fuerzas armadas en funciones de supervisión y control, una medida que ha buscado reforzar la vigilancia institucional en puntos considerados críticos. La llegada de Héctor Alonso Romero Gutiérrez a la titularidad de la ANAM supone la continuidad de un proceso de ajuste institucional que responde a la necesidad de equilibrar eficiencia recaudatoria con integridad operativa.

