T-MEC es el nombre que se dio al nuevo tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, antes Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Fue firmado el 30 de noviembre de 2018 por las autoridades de cada uno de estos países y contiene todas las regulaciones para la importación y exportación de bienes entre ellos, de una manera más inclusiva integrando acuerdos sobre PYMES, medio ambiente, reglas anticorrupción y trabajo.
No hace falta mencionar que la ratificación de este nuevo tratado impactará de diferentes maneras la economía del país y el comercio exterior, así como las distintas industrias que lo componen. Dentro de las que se podrían ver más afectadas, se encuentran la industria maquiladora y manufacturera, integradas en parte por líneas de ensamblaje automotriz, manipulación de textiles y producción de químicos como farmacéuticos y productos de limpieza.
Expertos aseguran que aunque es muy pronto para predecir exactamente los efectos que se tendrán, hay algunos que quedan bastante claros, como las leyes de derechos a los trabajadores que los tres países tendrán que respetar para evitar que se nulifique el tratado comercial. De igual manera, otro de los puntos que tendrá un gran impacto en la industria automotriz afirma que ahora un 75% de la producción del automóvil debe llevarse a cabo en alguno de los tres países para que se respete el acceso a aranceles preferenciales, lo cual, según el Dr. en Economía Pablo Ruiz Nápoles, no es un golpe directo para México, ya que las empresas automotrices que actualmente usan a nuestro país como principal ensamblador tendrían que reducir la compra de autopartes que hacen con Corea o China y comenzar a hacerlas directamente con empresas Mexicanas o Canadienses.
De acuerdo con el presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, Eduardo Solís, por el momento se mantendrá el ritmo de desarrollo sin problemas, ya que este será un cambio gradual y empresas como BMW, Audi, Toyota y Kia tienen tiempo para ir adaptándose a esta nueva medida. Para este punto, dichas empresas ya se encuentran analizando cuál será la mejor manera de alcanzar estos números para el año 2023, que es el año en que se debe cumplir completamente con esta regulación, lo cual representa un reto complicado, pero no imposible.
Otra de las cuestiones acordadas, es que se pretende impulsar al bajío como la fábrica de México, esto debido al desarrollo industrial que ha tenido en los ámbitos de automotores, química de alimentos, metalero y petroquímico, por lo que serán en parte los estados más beneficiados por el T-MEC y su propia inversión en la industria manufacturera. Otro sector localizado en el bajío y que podría beneficiarse sería el textil, esto por la apuesta que se hace en el tratado hacía el poliéster mexicano.
Según análisis de la casa de bolsa Actinver, la regulación que implica que para que un producto pueda circular sin aranceles entre los países socios tenga que ser manufacturada con hilo fabricado en Norteamérica, podría ayudar a promocionar el uso de telas mexicanas y la fabricación de estos productos, aunque estos efectos podrían empezar a verse hasta el 2020.
Si bien estas son solo aproximaciones, todo pareciera afirmar que el T-MEC tendrá efectos positivos para la economía del país, obligando a empresas a tener que usar más productos mexicanos para su producción, ya sea en cuanto a telas o autopartes. Cabe mencionar que en gran parte estos efectos dependerán en gran medida de las decisiones internas que tomen las diferentes compañías que requieren de la industria manufacturera de México, pero se prevé que estas serán beneficiosas en vez de perjudiciales.
Todavía no se cumple ni un año desde que el tratado fue firmado, así que todavía quedan muchos puntos que analizar para tener una perspectiva más clara sobre el impacto real que llegará a tener el tratado en nuestra economía interna y nuestro comercio exterior, pero por el momento no hay razones para dudar del potencial de crecimiento pronosticado.

