Todos los días se transportan miles de productos alrededor del mundo. Seguramente 5 de las 6 prendas que llevamos puestas fueron transportadas en autotransporte, barco o avión. Las mercancías son movidas por redes intrincadas de transporte a lo largo del planeta, en un ciclo de carga y descarga sin descanso y que mantiene almacenes y fábricas en continua actividad. El transporte es crucial para el comercio internacional y para conocer el corazón de los negocios hay que conocer los medios de transporte, su logística y las mercancías que manejan.
La modernidad y el transporte aéreo siempre han estado tomados de la mano. Con la apertura de nuestro país al comercio con el resto del mundo, el uso de aviones se hizo indispensable para responder a las necesidades de la globalización. El transporte aéreo es imprescindible para la competitividad y desarrollo de la economía mexicana.
El objetivo de la aviación comercial es fortalecer el entorno competitivo y equitativo, considerando las tendencias de la industria, para hacer de ella un sistema operativamente sano, sustentable y que esté a la altura de los estándares internacionales. La evaluación de esquemas económicos y financieros, son un punto a considerar pues son necesarios para mantener la productividad y el desarrollo del transporte aéreo.
Los aviones revolucionaron la industria de transporte de mercancías, un regalo que el mundo recibió con gusto durante el siglo XX. Su rapidez lo distingue de otras formas de transporte, pero también las escasas barreras físicas que tiene y las pocas pistas que necesita (solo la de despeje y aterrizaje).
A principio del siglo pasado, el trasporte por avión, era muy distinto al de la actualidad, el factor humano era de suma importancia, lo que ahora es automatizado, era realizado por manos humanas, con la introducción de la tecnología, la aviación comercial se ha hecho mucho más ventajosa y rentable para las empresas.
A diferencia de los aviones comerciales, los aviones de carga tienen puertas de mayor dimensión, para que ningún centímetro sea desperdiciado y el espacio sea eficazmente ocupado, estas dimensiones también facilitan la carga y descarga de mercancía. También están provistos de fuselaje más ancho que les permita tener más capacidad para cargas voluminosas, cuentan con una gran cantidad de ruedas para mejorar la entrada y salida de productos, aparte de tener un ala relativamente más alta, lo que facilita el ingreso de artículos por la parte trasera.
Las mercancías que se transportan vía avión suelen tener ciertas características, primero deben de ser de alto valor, para que el flete aéreo pueda ser absorbido de mejor manera, pues el costo es más elevado que el marítimo; segundo, es carga perecedera, es decir, las mercancías no pueden soportar otro medio de transporte sin sufrir daños y tercero, la carga tiene calidad de urgente, la empresa necesita los artículos a tiempo. La mayor parte de la carga que se mueve por avión suele ser considerada especial, peligrosa, valiosa, perecedera y urgente, entre esos artículos se pueden encontrar animales vivos, mercancía sobredimensionada, pescado, frutas y verduras frescas y productos farmacéuticos.
La cadena de suministro de carga aérea es básicamente un intercambio de información que permite su transporte. Cada una de las partes involucradas comparte la responsabilidad de velar por las mercancías y asegurar su traslado en condiciones fiables. La cadena es iniciada por un vendedor (expedidor o consignador), responsable de la fabricación y la venta de los artículos, también conocido como exportador o comerciante, y un comprador (importador), quien desea obtener la mercancía, ambos intercambian la carga.
Los compradores a menudo son quienes contratan los servicios de un corredor o agente para gestionar el transporte de la carga y es quien prepara la declaración de mercancías para las aduanas, las licencias, permisos, y certificados que pueden solicitar otras autoridades. La persona que expide la mercancía puede fabricarlas o simplemente revenderlas.
Las mercancías que se transportan vía aérea, son manejadas en las aduanas a través de los recintos fiscalizados. La carga llega en un carrier (aerolínea) y ya en tierra los servicios de rampa toman la carga a pie de avión, después los productos son transportados al interior de las aduanas a los almacenes, ahí se hace algo llamado “la confronta” que consiste en la despaletización de los bultos que llegan, se continua con un conteo físico de la mercancía, se verifica si hubieron daños y si los hay se comparte con el agente aduanal. La carga tiene un tiempo máximo para estar en la aduana, si son perecederas de 3 días, si son generales, hasta 60. Después de ese tiempo la mercancía cae en estado de abandono; en ese caso el Fisco Federal, tomará la decisión de destruir o no los artículos.
Para que los puertos puedan ser considerados competitivos deben contar con ciertas condiciones ideales: operar 24 horas durante los 7 días de la semana, contar con lugares diseñados para la operación de cargueros, disponer de instalaciones de calidad para los servicios de aduanas, almacenes y despachos localizados en el mismo aeropuerto donde se encuentran las aeronaves, tener vialidades y accesos para mover la mercancía, estar ubicados cerca de puertos, terminales ferroviarias multimodales y carreteras en buenas condiciones y finalmente, pero no por eso menos importante, contar con gente capacitada en el manejo de mercancías aéreas, que como se menciona, son delicadas.
La red aeroportuaria nacional consta de 58 aeropuertos, 45 de ellos son internaciones pero el 80% de la carga es manejada por los aeropuertos de Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Cancún, Mérida y Tijuana. Estos aeropuertos cuentan con la infraestructura necesaria para soportar esta carga pero trabajan sin visión en conjunto, 7 de las 10 rutas más importantes de transporte internacional de carga tienen como origen o destino la Ciudad de México.
Es importante mencionar que solamente el 1% de toda la carga que se mueve en el mundo se hace a través de aviones pero representa un tercio más del valor total (en millones de dólares) de las mercancías transportadas, es decir, que a pesar de no transportar la cantidad de mercancía que transportan los barcos e incluso los trenes, la aviación comercial es la que mayor costos genera.
Aun así se observa crecimiento de la industria en nuestro país, en 2017 la aviación comercial mexicana aportó el 2.9% del Producto Interno Bruto (PIB), transportó diariamente un poco más de medio billón de dólares en carga y en 2015, de acuerdo a las Estadísticas de Transporte de América Latina, el Comercio internacional de mercancías a través de transporte aéreo generó en millones de dólares 17,402 en exportaciones y 35,507 en importaciones.
Para 2018 se alcanzó un máximo histórico de 910 mil toneladas de carga transportada, en los últimos 5 años, la aviación mercante creció un 47.4%, con una Tasa Media de Crecimiento Anual (TMCA) de 8.1%, la más alta en 20 años. Respecto al año anterior, hubo un incremento del 12.8%. Además, la participación de la aviación en el transporte de mercancías ha aumentado de 1993 a 2018, de un 61.1% a un 77.0%. Lamentablemente solo tres aerolíneas mexicanas movilizan el 29.8% de la mercancía transportada en servicio internacional, siendo Aerounión y Más Air exclusivas de carga, el resto está en manos de aerolíneas estadounidenses, europeas y asiáticas.
En el Convenio de Chicago de 1944 están definidos 9 derechos de tráfico de operación del espacio aéreo, en estos derechos están contenidas las libertades del aire que una aerolínea puede ejercer en otro territorio. Las primeras 2 libertades están aceptadas por la mayoría de los países que firmaron el convenio las demás son tratadas en acuerdos bilaterales. En los últimos 25 años los convenios firmados por México han aumentado un 79%, de 28 a 52 acuerdos. Este aumento de convenios permite la diversificación del transporte internacional no sólo de mercancías sino también de pasajeros.
Las posibilidades de desarrollo serán mayores y mucho más prometedoras cuanto mayor sea la apertura y la conectividad, lo cual se ve reflejado en las cifras de la industria en los últimos 20 años. Para mantener el crecimiento de la aviación mercante hay que continuar con los esfuerzos, vigilar los procesos y corregir las irregularidades.
Se debe reconocer cuán desalentadora es la competencia extranjera pero contar con una visión a futuro puede ayudar a defendernos. El abastecimiento de recursos a los aeropuertos, la lucha contra la corrupción en las aduanas y la automatización de los procesos son cruciales para aumentar la competitividad de la aviación mercante mexicana. Apoyamos las iniciativas que fomenten el fortalecimiento de la logística aérea y el crecimiento económico del país y felicitamos a todos aquellos que se han esforzado por hacer del transporte aéreo, una industria atractiva para la inversión.

