En 2014 se aprobó una reforma energética que obligaba a la empresa paraestatal a ser dependiente de las importaciones de combustibles, sin embargo, la administración actual busca revertir dicho paradigma, aseguró el director de Petróleos Mexicanos, Octavio Romero Oropeza.
Derivado de los paradigmas de hoy y las proyecciones en el mercado mundial en relación a la demanda de combustibles fósiles que aumentara los próximos 30 años, ya se realizan esfuerzos internacionales y nacionales para transitar energías limpias.
Se señaló que la dependencia de combustibles representó un factor de riesgo para la economía, afectó la balanza de productos petróleos nacionales y todo ello es el resultado de la diferencia de exportaciones e importaciones petroleras.
Además, se identifican tres etapas del saldo de la balanza de productos petroleros:
La primera fue dentro de un periodo de 2010 al 2014 durante las exportaciones que alcanzaron niveles de 63 mil millones de dólares generando un superávit de 15 mil millones de dólares. Después en el 2018 hubo mayor déficit con 23 mil millones de dólares como consecuencia de la reforma energética. Y en la última etapa inicia con el rescate de la soberanía energética, en la que se observa el cambio de tendencia, pues la balanza sigue siendo negativa con un déficit comercial.
Finalmente, Romero Oropeza destacó que México es una potencia petrolera, y que la reforma energética en cuatro años convirtió en un país dependiente de importaciones. Sin embargo señaló también, que el cambio de paradigma está siendo exitoso y que las estadísticas muestran que la política de abastecimiento va en la dirección correcta.


