Mientras millones de contribuyentes ya recibieron el depósito correspondiente a su saldo a favor, otro dato ocupa la atención de despachos tributarios, áreas financieras, cámaras empresariales y profesionales vinculados con comercio exterior: 2.3 millones de solicitudes de devolución continúan pendientes durante 2026.
La cifra surge dentro de un universo de 7.9 millones de personas físicas con saldo a favor, derivado de las más de 10.7 millones de declaraciones presentadas en 2026. De acuerdo con información difundida por el Servicio de Administración Tributaria (SAT), hasta mediados de mayo se habían efectuado devoluciones a 5.6 millones de contribuyentes, por un monto acumulado de 44 mil millones de pesos.
El dato ofrece dos caras de una misma realidad. Por un lado, millones de contribuyentes recibieron recursos en cuestión de días; por otro, una cantidad equivalente a la población completa de varios estados del país permanecía a la espera de una respuesta definitiva.
En marzo del presente año, el SAT estimó la recepción de aproximadamente 11.4 millones de declaraciones anuales de personas físicas. El resultado final quedó por debajo de esa previsión.
Parte de la explicación se encuentra en los ajustes aplicados a contribuyentes inscritos en el Régimen Simplificado de Confianza (RESICO), quienes recibieron facilidades que redujeron obligaciones declarativas para determinados supuestos.
La disminución también alcanzó a las declaraciones complementarias, fenómeno que contribuyó a reducir el volumen total registrado durante la temporada.
La cuenta bancaria se convirtió en el principal filtro
Diversas firmas dedicadas a asesoría tributaria identificaron una constante entre quienes seguían esperando la devolución de impuestos.
Según estimaciones del sector privado, alrededor de 18% de los contribuyentes pendientes recibió observaciones relacionadas con la cuenta CLABE registrada ante la autoridad.
¿Se trata de un mecanismo para retrasar devoluciones o de una medida de validación?
La autoridad tributaria sostuvo que la finalidad consiste en verificar la correspondencia entre la cuenta bancaria y el titular que presenta la declaración, buscando evitar transferencias a cuentas ajenas o posibles esquemas fraudulentos.
Para miles de contribuyentes, un simple error en la captura de datos bancarios terminó convirtiéndose en semanas adicionales de espera.
Las solicitudes improcedentes también crecieron
Otro grupo importante quedó fuera del proceso automático.
Despachos consultados durante la campaña identificaron que aproximadamente 13% de los contribuyentes pendientes recibió una resolución negativa, bajo argumentos vinculados con inconsistencias detectadas durante la revisión de la información presentada.
Entre las causas más frecuentes suelen aparecer diferencias entre CFDI, deducciones personales, comprobantes cancelados, discrepancias de ingresos y errores de captura.
Aunque cada expediente presenta características particulares, la tendencia confirma que la automatización de devoluciones continúa acompañada de procesos de validación cada vez más minuciosos.
Los 44 mil millones de pesos devueltos durante las primeras semanas de 2026 colocan a este ejercicio entre los de mayor volumen económico administrado por la autoridad tributaria.
La cifra equivale a recursos que regresan al circuito económico nacional mediante consumo, inversión, ahorro y capital de trabajo.
Mientras tanto, los 2.3 millones de expedientes pendientes mantienen la atención de contribuyentes y asesores, quienes esperan la conclusión de los procesos de validación.
El comportamiento de estas devoluciones será observado durante los próximos meses por despachos tributarios, cámaras empresariales, departamentos financieros y especialistas en comercio exterior, particularmente porque ofrece una muestra clara de cómo la administración tributaria mexicana está fortaleciendo sus mecanismos de revisión, validación de información y control documental.
Para quienes participan diariamente en cadenas de suministro, importaciones, exportaciones y cumplimiento tributario, este año es una enseñanza evidente de que la consistencia de la información se ha convertido en uno de los activos más valiosos dentro de cualquier actividad económica formal.
